Subir a por aire
Subir a por aire Mirado en conjunto, supongo que Hilda y yo no nos llevamos peor que la mayoría de los matrimonios de la calle Ellesmere. Ha habido veces que he pensado en la separación o el divorcio, pero en nuestro ambiente estas cosas no se hacen. Cuestan demasiado dinero. Además, a medida que pasa el tiempo, uno deja de preocuparse. Cuando se ha vivido con una mujer durante quince años, es difícil prescindir de ella. Ha pasado a formar parte del orden de las cosas. Supongo que todo el mundo tiene reparos que ponerles al Sol y a la Luna, pero nadie desea realmente cambiarlos. Además, estaban los niños. Los hijos, como dicen, son un «vínculo». O un «lazo». Por no decir una cadena y unos grilletes.