Subir a por aire
Subir a por aire Pero qué demonios, pensé, ¿por qué preocuparse antes de hora? Faltaba aún mucho tiempo. Ya se sabe lo diferentes que parecen estas cosas antes y después de hacerlas. Volví a pisar el acelerador. Se me había ocurrido otra cosa, casi mejor que la primera. No iría en mayo. ¡Iría en la segunda quincena de junio, cuando hubiese comenzado la temporada de pesca, e iría a pescar!
¿Y por qué no? Yo quería paz, y pescar es paz. Y entonces se me ocurrió lo más grande de todo, lo que casi me hizo salirme de la carretera.