Subir a por aire
Subir a por aire Vi que habían convertido la tienda y lo que había sido la sala en salones con mesitas. El patio, donde teníamos el cubo de basura y donde padre cultivaba su huertecito de hierbas, estaba todo pavimentado y lleno de mesitas rústicas y macetas con hortensias. Pasé directamente a la antigua sala. ¡Más fantasmas! ¡El piano y los textos bíblicos enmarcados en las paredes, y los dos ajados sillones rojos donde padre y madre se sentaban, uno a cada lado de la chimenea, leyendo el People y el News of the World los domingos por la tarde!