Subir a por aire
Subir a por aire Pero, mirado en conjunto, el estar gordo no es tan triste. Una cosa que tienen los hombres gordos es que caen siempre simpáticos. No hay ninguna compañía, desde los corredores de apuestas hasta los obispos, en la que un hombre gordo no encaje y no se sienta a gusto. En cuanto a las mujeres, los hombres gordos tienen más suerte con ellas de lo que la gente parece creer. Es una tontería pensar, como piensan algunos, que una mujer sólo mira a un hombre gordo con el objeto de burlarse de él. Lo cierto es que una mujer no se toma a ningún hombre en broma si éste consigue hacerle creer que está enamorado de ella.