Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero, bien me acuerdo, ¿no me acarició y desperdició 55en mí, sus mejores besos y no trató de estimularme con todos los medios que tuvo a su alcance? Ella habría podido entusiasmar con sus caricias a las robustas encinas, al duro diamante y a las insensibles rocas. Habría sido capaz desde luego de entusiasmar a cualquiera que estuviera vivo o fuera varón, pero yo entonces ni estuve vivo ni fui 60varón, como lo había sido antes. ¿Qué placer producirá Femio[57], si canta para oídos sordos?, ¿qué placer le produce al desgraciado Támiras[58] una pintura? En cuanto a mí, ¿qué goces no me representé en lo secreto de mi pensamiento?, ¿qué posturas no tenía yo imaginadas y planeadas? Sin embargo mi miembro se quedó tan abatido como 65si hubiera muerto antes de tiempo, más lánguido, para vergüenza mía, que una rosa cortada del día anterior.
Pero hete aquí que ahora cobra fuerza y se robustece cuando ya ha pasado su ocasión, ahora reclama su acción y su guerra. ¿Por qué no persistes avergonzada en tu aba70timiento, parte la más despreciable de mi cuerpo? Así también me atrapaste antes con tus promesas. Tú engañas a tu dueño, por culpa tuya me han sorprendido sin armas y he sufrido lamentables pérdidas seguidas de gran vergüenza.