Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor No obstante, escucha lo que has de hacer y no entregues mis palabras a los Euros[26] ni a los templados Notos[27] para que se las lleven. Ven antes que tu marido, no veo qué podemos hacer aunque vengas antes, pero a 15pesar de todo, ven antes. Cuando él se tienda sobre el lecho del triclinio y tú también vayas siguiéndole, con expresión de modestia, a tenderte a su lado, tócame el pie sin que nadie lo vea. Estate pendiente de mí, de los movimientos de mi cabeza y de la expresión habladora de mi cara: recibe esas señales furtivas y devuélvelas tú también. 20Te diré con mis cejas palabras que hablen sin voz; leerás[27bis] palabras en mis dedos y palabras escritas con vino. Cuando te acuerdes de nuestros juegos amorosos, tócate las rosadas mejillas con tu fino pulgar. Si tienes que hacerme algún secreto reproche, cuelgue tu delicada mano del lóbulo de tu oreja. Cuando te guste algo, lucero mío, 25que yo haga o diga, dé vueltas el anillo sin parar en tus dedos. Toca la mesa con la mano, como lo hacen los suplicantes, cuando desees para tu marido las muchas desgracias que se merece. El vino que haya mezclado para dártelo a ti —no seas tonta— manda que se lo beba él. Tú 30pídele al sirviente, en voz baja, lo que por ti misma prefieras. La copa que tú hayas devuelto la cogeré yo antes que nadie y beberé por la misma parte por la que tú hayas bebido. Si te ofrece por casualidad algún manjar que él haya probado antes y mordido con su boca, recházalo. No permitas que oprima tu cuello echándote los brazos encima, ni pongas tu adorable cabeza sobre su duro pecho. No de35jes que ponga su mano en tu regazo o en tus bien modelados senos, y sobre todo no se te ocurra darle ningún beso.