Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Mantua se ufana de Virgilio, Verona de Catulo, pero a mí me llamarán gloria del pueblo pelignio, al que la de10fensa de su libertad obligó a empuñar las armas cuando Roma angustiada tuvo miedo de las tropas en alianza[134]. Y alguno, huésped de la húmeda Sulmona, cuando contemple las murallas que tienen unas pocas yugadas de campo llano, dirá: «A vosotras, que pudisteis criar a un poeta tan egregio, por pequeñas que seáis, yo os llamo grandes».
Elegante muchacho[135] y tú, madre Amatusia[136] de 15ese elegante muchacho, arrancad vuestra dorada enseña de mi territorio[137]. El cornígero Lieo[138] me ha azuzado con un tirso más severo[138]: mis robustos caballos han de correr por una pista más extensa[140]. Delicadas elegías, graciosa Musa, adiós, obra que se mantendrá viva aún después 20de cumplirse mi destino[141].