Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor ¡Miserable de mÃ!, he dado advertencias que sirven pa60ra unas pocas horas, mas me veo separado de mi amada porque asà lo ordena la noche. Por la noche su marido la tendrá encerrada, y yo, triste y cubierto de lágrimas, sólo podré seguirla hasta la puerta cruel[28]. Entonces él recogerá los besos, y no sólo los besos. Lo que a escondi65das me das a mÃ, a él se lo darás obligada por ley. Pero dáselo a la fuerza —puedes hacerlo— y como si te vieras coaccionada. Sean silenciosas tus caricias y mezquino tu amor. Si algún poder tienen mis deseos, me gustarÃa que tampoco él obtuviera ningún placer. Si no, que a ti, por lo menos, nada de ello te resulte agradable. Pero sea cual 70sea la fortuna que vaya a seguir a la noche, niégame mañana una y otra vez haberle concedido algún favor.
Feliz siesta para el poeta en un mediodÃa de verano. Su amada Corina llega a él en la penumbra de la habitación. Cuerpo hermoso, desnudez y conclusión adivinable. Es la primera elegÃa en que aparece el nombre de Corina. Como la II 12 es una de las pocas de las que está ausente la querimonia. Ha gozado de especial fortuna en las letras, especialmente en la poesÃa goliárdica.