Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero la ausencia segura es la breve: con el tiempo la inquietud disminuye, el amor ausente se desvanece y entra otro nuevo: mientras Menelao estaba ausente, Hele360na, para no acostarse sola, fue acogida en el cálido regazo de su huésped[60] por la noche. ¿Por qué te extrañaste de ello, Menelao? ¡Tú te marchabas solo, y bajo el mismo techo se quedaban tu huésped y tu espo sa! Confías, loco de ti, las tímidas palomas al gavilán, con365fías el redil lleno al lobo de las montañas. Ninguna culpa tiene Helena[61], ninguna falta comete ese adúltero: él hace lo que tú y cualquiera haría. Favoreces el adulterio si das ocasión y lugar a ello. ¿Qué hizo la mujer sino aprovecharse de tu plan? ¿Qué iba a hacer?, su marido no estaba 370pero había allí un huésped nada palurdo, y ella temía acostarse sola en el lecho vacío. ¡Que lo hubiera previsto el Atrida!, yo eximo a Helena de culpa: se aprovechó de las facilidades que le dio su benévolo esposo.