Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Cuando estaba cantando estas cosas, de repente se me apareció Apolo y tocó con su pulgar las cuerdas de la áurea lira. 495Llevaba en las manos el laurel, y el laurel ceñía su sagrada cabellera: se presentaba con la apariencia de un adivino. Y me dijo: «preceptor del lascivo. Amor: ea, conduce a tus discípulos a mi templo. Allí hay una inscripción, famosa 500hasta en las regiones más apartadas del mundo, que manda que cada uno se conozca a sí mismo[83]. Sólo aquel que se conozca a sí mismo amará con talento y ajustará cada acción a sus propios recursos: a quien la naturaleza dio un rostro atractivo, que con él llame la atención; el que tiene buen color de piel, que acostumbre a dormir con el hombro descubierto; el que agrada por su conversación, 505que evite los mudos silencios; el que sabe cantar, que cante; el que sabe beber, que beba. Pero los oradores ¡que no lancen una perorata en medio de una conversación!, ¡y no lea sus versos el poeta delirante!» Así me aconsejó Febo: haced, pues, caso de sus consejos. Palabras fide510dignas hay en la boca sagrada de este dios.