Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero se me reclama para asuntos más inmediatos; todo aquel que ame con talento, vencerá y conseguirá su objetivo gracias a mi arte. Los surcos no siempre devuelven con creces lo que en ellos se ha sembrado ni siempre la brisa empuja a las fluctuantes barquichuelas. El placer que obtienen los amantes es esca515so; mayor es el sufrimiento: prepárense en su interior para soportar muchas cosas. Cuantas liebres hay en el Atos[84], cuantas abejas liban en Hibla[85], cuantas bayas tiene el verdiazul árbol de Palas[86], cuantas conchas hay en la playa, tantas son las penalidades en el amor; las flechas que nos 520dispara están empapadas en hiel abundante. Si te dicen que ha salido fuera, cuando quizá tú mismo la estás viendo, créete que ha salido fuera y que tú estás viendo visiones. Si, después de haberte prometido una noche, te encuentras con la puerta cerrada, soporta incluso el extender tu cuerpo en el sucio suelo. Quizá también una criada 525embustera diga de ti con semblante altanero: «¿por qué está asediando ése nuestras puertas?» Trata de doblegar con tus súplicas esas puertas y a la esquiva muchacha, y deja en el umbral las rosas que te has quitado de la cabeza. Cuando ella quiera, te acercarás; cuando te rehúya, 530te alejarás: no está bien que los hombres libres se comporten de modo impertinente. ¿Por qué razón tu amiga se va a ver obligada a decir de ti: «no hay manera de esquivarlo»? No siempre te van a ser contrarios sus sentimientos. No juzgues indigno el soportar los insultos y los golpes de tu amada, ni el besarle sus tiernos pies.