Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Ya desde ahora acordaos de la inminente vejez: así ningún momento se os 60escapará infructuoso. Mientras os es posible y declaráis todavía por el momento los años que en realidad tenéis, disfrutad: los años pasan igual que el agua de un río; la corriente que ha pasado no podrá regresar a su fuente, ni la hora que ha pasado puede tampoco volver. Hay que aprovecharse 65de la edad: con rápido pie se desliza la edad y no es tan buena la que viene luego como la que hubo antes. Estas ramas que ahora blanquean por la escarcha, las he visto yo cubiertas de violetas y de estas espinas me regalaron una bonita corona. Tiempo vendrá en el que tú, que ahora rechazas a tus amantes, yacerás anciana y muerta de frío 70en la soledad de la noche, y las nocturnas peleas no romperán tu puerta, ni encontrarás por la mañana tus umbrales sembrados de pétalos de rosa. ¡Cuán presto, infeliz de mí, se tornan flácidos los cuerpos cubriéndose de arrugas y desaparece el color que había en un rostro hermoso!, y los cabellos blancos, que tú juras haber tenido desde 75que eras doncella, ¡qué pronto se te extienden por toda la cabeza! La culebra se despoja de su vejez al mismo tiempo que de su delgada piel y no por echar cuernos se vuelven viejos los ciervos; nuestros bienes, en cambio, escapan sin remedio: coged la flor, porque si no la cogéis, caerá por sí 80sola marchita[23]. Añádele a eso que también los alumbramientos abrevian el tiempo de la juventud: un campo envejece con las continuas cosechas.