Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero es poco esfuerzo aprender a tirar los dados como es debido; lo verdadera370mente difícil es contener los propios ímpetus. En esos momentos nos despreocupamos; en el mismo apasionamiento manifestamos cómo somos y nuestro carácter aparece desnudo a través del juego. Surge la ira, vicio horrible, el deseo de ganar, las disputas, las peleas y la angustiosa inquietud. Se lanzan acusaciones, resuena el aire con las 375voces y cada uno invoca en su favor la ira de los dioses. Ante la mesa de juego no hay que fiarse de nadie. ¿Qué es lo que no se solicita con plegarias a los dioses? Incluso he visto a veces humedecerse de lágrimas las mejillas. ¡Que 380Júpiter aleje de vosotras tan feos defectos en mujeres que se preocupan por agradar a un varón!
Los juegos femeninos son distintos de los de los hombresA las muchachas, su floja naturaleza les concedió este tipo de diversiones, los hombres tienen una más variada gama de juegos. Tienen las rápidas pelotas, la jabalina, los aros, las armas y el caballo 385al que se obliga a dar vueltas; tampoco tenéis vosotras acceso al Campo de Marte ni a la helada fuente de la Virgen[73], ni el río toscano[74] os arrastra en su plácida corriente.