Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Me da vergüenza enseñaros lo que viene después, pero la venerable Dione me dijo: «Es sobre todo asunto nuestro aque770llo que da vergüenza.» Que cada una se conozca a sí misma; adoptad determinadas posturas según vuestro cuerpo; no a todas les cuadra la misma posición[122]. La que destaque por su bello rostro, deberá acostarse boca arriba; las que están contentas de 775sus espaldas, míreselas por la espalda. Milanión llevaba sobre sus hombros las piernas de Atalanta[123]: si son hermosas, de ese modo se las debe contemplar. La que es pequeña, que monte a caballo: la esposa tebana[124], como era de gran altura, no cabalgó nunca sobre Héctor. Que oprima el colchón con las rodillas doblando un poco la 780cabeza hacia atrás la mujer a la que haya que admirar por su largo costado. Ante la que tiene un muslo juvenil y además unos pechos sin defecto, quédese el hombre de pie, y acuéstese ella en un lecho inclinado. No creas que es vergonzoso desatar tu cabello como la madre de Filis[125], y echa hacia atrás tu cuello cuando te sueltes la cabellera. 785También tú, a quien Lucina dejó señalado el vientre con estrías, cabalga de espaldas, como el rápido parto. Mil son los juegos de Venus; sencillo y de mínimo esfuerzo es cuando ella yace de lado apoyándose sobre el flanco derecho.