Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero ni los trÃpodes de Febo ni el cornÃgero Amón[126] 790os darán oráculos más verdaderos que los de mi Musa. Si merezco alguna confianza, creed en mi «Arte»[127], que he compuesto tras larga experiencia: mis versos confirmarán la confianza que habéis puesto en ellos. Que la mujer sienta a Venus, satisfecha desde lo hondo de sus tuétanos, y que la cosa agrade por igual a ambos. No cesen las pala795bras cariñosas y los murmullos de felicidad, ni callen las expresiones libidinosas en medio de la diversión. Tú incluso, a quien la naturaleza negó sentir el placer de Venus, finge dulces alegrÃas con sonido simulado. ¡Desdichada la mujer que tiene embotada e insensible la parte aquella por donde el hombre y mujer deben disfrutar conjunta800mente! Sobre todo procura que cuando finjas, no se te note; trata de dar verosimilitud con tus movimientos y tus mismas miradas. Que tus palabras y el jadear de tu respiración indique qué es lo que te resulta placentero. ¡Ay! me da vergüenza. Esa parte tiene un código secreto. La que después de los goces de Venus pide un regalo a 805su amante, ésa no querrá que tenga efecto su petición. No dejes entrar la luz a tu alcoba por las ventanas totalmente abiertas[128]: muchas partes de vuestro cuerpo es mejor que queden ocultas.