Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Acudid a mis consejos, jóvenes frustrados, a quienes vuestro amor os ha desilusionado por entero. Aprended a curaros de quien aprendisteis a amar: una misma mano os herirá y os dará el auxilio. La tierra produce al mismo tiempo hierbas salutíferas y 45venenosas, y la rosa está muchas veces a la vera de la ortiga. La lanza del Pelio que otrora había causado una herida al enemigo hijo de Hércules, llevó también curación a esa herida[5]. Pero todo lo que se diga a los varones, considerad, 50mujeres, que se os ha dicho también a vosotras: doy armas a bandos enfrentados. Si algo de esto no corresponde a vuestras necesidades, cuando menos, no obstante, puede enseñaros mucho con el ejemplo. Es útil el propósito de apagar las crueles llamas y no tener el corazón sometido a su debilidad. Filis hubiera vivido si se hubiera servido 55de mi magisterio, y habría andado más a menudo por el camino, que recorrió nueve veces[6]. Y Dido moribunda no hubiera visto desde lo alto de su atalaya cómo las naves dárdanas daban velas al viento[7], ni el dolor hubiera armado contra los frutos de sus entrañas a una madre, que se 60vengó de su marido derramando sangre común[8]. Si se hubiera servido de mi arte Tereo, aunque se hubiera enamorado de Filomela, no habría hecho méritos con su crimen para convertirse en ave[9]. Dame a Pasífae: enseguida abandonará su amor por el toro[10]; dame a Fedra: desaparecerá 65su amor inconfesable[11]. Entrégame a Paris: Menelao poseerá a Helena y Pérgamo no caerá vencida a manos de los dánaos. Si la impía Escila hubiera leído mis libritos, el cabello de púrpura seguiría arraigado en tu cabeza, Niso[12]. Mientras yo sea vuestro guía, mortales, ahogad las 70molestas preocupaciones, y que vaya derecha la nave con mis compañeros siendo yo su guía. Tendríais que haber leído a Nasón precisamente cuando aprendisteis a amar[13]; también ahora tendréis que leer a Nasón. Como defensor público liberaré a los corazones oprimidos por la tiranía: cada uno de vosotros haced lo posible por vuestra propia 75liberación. A ti te invoco en primer lugar: que tu laurel nos asista, Febo, inventor de la poesía y del auxilio médico, ven tú en ayuda de este poeta que es médico al mismo tiempo: ambas actividades fueron puestas bajo tu patrocinio.