Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor ¿Qué provecho te hicieron, Circe, las hierbas de Perse[28], cuando la brisa favorable se llevo las naves de Néritos[29]? 265Todo lo intentaste para que no se marchara tu astuto huésped, pero él entregó sus velas hinchadas a la huida que se había propuesto. Todo lo intentaste para que el fiero, fuego no te abrasara, y el Amor duradero se asentó en tu corazón que no lo quería. Tú podías transformar a los hombres en mil figuras, pero no podías transformar las leyes de tu alma[30]. Dicen 270incluso que entretuviste al caudillo de Duliquio[31] con estas palabras, cuando ya tenía intención de partir: «No te pido ya lo que en un principio —bien me acuerdo— solía esperar: que accedas a ser mi esposo. Y sin embargo yo 275me creía digna de ser esposa tuya, por ser diosa y por ser hija del gran Sol. Te ruego que no te apresures; te pido un poco de tiempo como regalo: ¿qué menos te puedo pedir con mis súplicas? Además, ves el mar revuelto y debes temerlo: después de un tiempo, el viento será más 280favorable para tus velas. ¿Qué motivo tienes para huir?, aquí no se levanta una nueva Troya, nadie llama de nuevo a sus aliados para la guerra. Aquí reina el amor y una paz en la que sólo yo recibo heridas para mi desgracia; y toda esta tierra estará un día bajo tu dominio.» Ella 285seguía hablando, Ulises soltaba amarras a su nave. Los Notos[32] se llevaron sus palabras baldías junto con las velas. Circe se abrasa y recurre a sus procedimientos de costumbre; y sin embargo su amor no ha menguado con ellos. Así pues, tú, que reclamas la ayuda de mi enseñanza, quienquiera que seas, deja de dar crédito a los filtros y conjuros.290