Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Será de provecho también conducir de improviso tus pasos rápidos por la mañana a su casa, cuando aún no se haya arreglado para nadie. Nos seduce la elegancia; las joyas y el oro lo cubren todo; la propia mujer es una pequeña parte de su apariencia. 345A veces te preguntarás dónde está, en medio de tanto atalaje, la prenda de tus amores. El fastuoso Amor engaña los ojos con esa égida[35]. Preséntate de improviso: sin correr tú ningún riesgo la cogerás inerme; ella, desdichada, sucumbirá por sus propios defectos (sin embargo no es se350guro dar demasiado crédito a este consejo, pues a muchos les cautiva la belleza sin artificio). Ve también a mirar el rostro de tu amada —y no te lo impida la vergüenza— cuando se está untando la cara con mezclas de potingues. Encontrarás frascos y coloretes obtenidos de mil productos, y verás cómo la sirria[36], escurriéndosele, le fluye a 355los tibios pechos. Aquellos cosméticos huelen igual que tus mesas, Fineo[37]; más de una vez me produjeron náuseas al estómago.
Que se debe hacer en llegando a mayores. La vergüenza del poetaAhora te explicaré cuál debe ser nuestro comportamiento en la común práctica de Venus: hay que poner en fuga al Amor desde todas partes. Me da vergüenza desde luego hablar de muchas de esas 360cosas. Capta tú, empero, con tu perspicacia más de lo que dicen mis palabras.