Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pues hace poco tiempo hubo algunos que criticaron mis libritos[38] y, según su censura, mi Musa es licenciosa. Pero con tal de que por lo menos resulte yo agradable así, con tal de que me reciten por todo el mundo, que ataquen mi obra uno tras otro, el que quiera. La envidia es la que difama el genio del gran 365Homero; gracias a él, Zoilo[39] —no importa quién seas— gozas tú de renombre. También las lenguas sacrílegas censuraron los versos que narran tu historia, tú, bajo cuya guía Troya trajo hacia aquí sus dioses vencidos[40]. La envidia ataca lo que sobresale: los vientos soplan sobre lo de más altura, los rayos que envía la diestra de Júpiter van en 370pos de lo excelso. Pero tú, quienquiera que seas, ése al que molesta mi libertad, si tienes pizca de juicio, exige lo suyo a cada tipo de verso. Alégranse los grandiosos combates de ser narrados en verso meonio[41]: ¿qué lugar puede haber allí para lo delicado? Los trágicos cantan con so375lemnidad: sienta bien la ira a los coturnos trágicos[42]; para el uso común ha de calzarse el borceguí[43]. Contra enemigos acerbos esgrímase el licencioso yambo[44], ya si es rápido, como si arrastra su último pie. Que la halagüeña Ele380gía cante a los Amores armados de aljaba, y que, como amiga frívola, juegue a su capricho[45]. No se debe cantar a Aquiles con los ritmos de Calímaco[46]; ni Cidipe es tema apropiado para tu voz, Homero[47]. ¿Quién aguantaría a Tais[48] representando el papel de Andrómaca? Comete un error todo aquel que presente a Tais en el papel de An385drómaca. Tais está dentro de mi arte: nuestra es la diversión licenciosa: nada tengo que ver con las ínfulas; Tais está dentro de mi arte[49]. Si mi Musa responde al tema jocoso, hemos vencido y ha comparecido como rea de una falsa acusación. Revienta, roedora Envidia: ya tenemos un 390gran renombre y será mayor tan sólo con que avance con el mismo pie con que comenzó. Pero te apresuras demasiado; con tal de que siga yo viviendo, tú te quejarás más; todavía mis años dan cabida a muchos poemas. Pues todo esto me gusta y el afán de popularidad crece en mí con la gloria; jadea mi caballo al principio de la cuesta. Las 395elegías confiesan que me deben tanto a mí, como debe a Virgilio la ilustre epopeya[50]. Hasta aquí hemos dado respuesta a la envidia. Tira más fuerte de las riendas y corre, poeta, dentro de tu circuito[51].