Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor A pesar de ser delgados y parecidos a la pelusa, ¡cuántas infames vejaciones sufrieron tus cabellos!, ¡con qué 25paciencia se ofrecieron al hierro y al fuego para que su crencha dócil se ondulara en rizos! Y yo te gritaba: «Es un crimen quemar estos cabellos, es un crimen. Son hermosos tal y como son: ¡deja ya, terca, de atormentar tu cabeza!, ¡lejos de aquí, fuera esta violencia!: tu pelo no se merece que lo quemes; el cabello mismo moldea las hor30quillas que se le aplican.»
Ya no existen aquellos cabellos hermosos que Apolo y Baco querrían que crecieran en su cabeza. Yo creo que aventajaban a aquellos que —según los pintores— Dione desnuda tuvo antaño entre sus manos mojadas[87]. ¿Por 35qué te quejas, si mal dispuestos estaban tus cabellos, de haberlos perdido?, ¿por qué, torpe, sueltas el espejo con mano triste? Te contemplas en él con unos ojos mal acostumbrados: para agradarte, no debes acordarte de ti misma.