Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor No te han dañado las hierbas encantadas de ninguna rival, ni ninguna vieja de Hemonia[88] te los ha lavado 40con agua envenenada, ni se han echado a perder por efecto de una enfermedad (¡lejos de aquí este presagio!), ni te ha menguado tu espesa cabellera una lengua envidiosa: por tu propia mano y por culpa tuya la has perdido, ya lo ves. Tú misma aplicabas mezclas venenosas a tu cabeza. Ahora la Germania te enviará los pelos de una cautiva 45y te sentirás segura con el regalo de una nación sobre la que hemos triunfado. ¡Oh! ¡cuántas veces te avergonzarás, cuando otro admire tu cabellera!, y dirás: «gusto yo ahora por una mercancía comprada: no sé a qué sicambra[89] ala50ba ahora éste en vez de a mí; y sin embargo recuerdo que esa fama la tuve yo cuando tenía mis propios cabellos.»
¡Pobre de mí! Apenas contiene las lágrimas y se tapa la cara con la diestra porque el rubor ha coloreado sus delicadas mejillas; tiene en su regazo, y los mira una y otra vez, los antiguos cabellos, ay de mí, que no eran adorno digno para ese lugar.
55Recobra la cordura y la expresión de tu cara: el daño puede repararse; dentro de poco serás admirada por tu cabellera auténtica.