Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor HabÃame atrevido —bien lo recuerdo— a cantar las guerras del cielo y al centÃmano GÃes (y tenÃa para ello el aliento suficiente), cuando la Tierra llevó a cabo su terrible venganza[4] y el elevado Osa, arrojado contra el Olimpo, arras15tró consigo al Pelio hacia abajo; tenÃa yo las nubes en mis manos y, con Júpiter, el rayo que él estaba dispuesto a lanzar en defensa del cielo, que era suyo. Entonces mi amiga cerró sus puertas. Yo solté a Júpiter y su rayo; Júpiter mismo desapareció de mi mente. Júpiter, perdóname: 20de nada me servÃan tus armas. Esta puerta cerrada[5] posee un rayo más fuerte que el tuyo. Volvà a tomar las expresiones seductoras y las ligeras elegÃas, que son mis armas: las palabras suaves ablandaron la dureza de las puertas.
Los versos hacen salir los cuernos de la luna de color de sangre y darse la vuelta a los nÃveos caballos del sol 25en su marcha; al conjuro del verso saltan en pedazos las serpientes con sus fauces rotas y el agua, volviéndose atrás, corre de nuevo a su fuente; merced a los versos las puertas cedieron, y el cerrojo introducido en la jamba, aunque era de madera de roble, cayó vencido por el verso[6].