Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Que mi obra se levante sobre seis pies y se apoye en cinco[11]; ¡adiós con vuestro ritmo, férreos combates! Cíñete las rubias sienes con mirto[12] de las riberas, Musa 30a la que he de cantar en grupos de once pies[13].
El poeta se siente herido por el Amor y se confiesa su esclavo. Describe a continuación el inmediato desfile triunfal de Cupido, que él imagina a la manera del ceremonial romano. La introspección del poeta y su resignación ante el dios, en una primera parte (vv. 1-22), contrastan con las brillantes imágenes del cuadro del triunfo.
¿Cuál diré que es la causa por la que mi lecho me parece tan duro?, ¿por qué mis mantas no se están quietas sobre la cama?, ¿por qué he pasado toda la noche, cuan larga era, sin poder dormir?, ¿por qué me duelen los huesos, cansados de dar vueltas? Pues creo yo que si algún amor 5me aquejara, me daría cuenta de ello. ¿O es que viene en silencio y astuto me hiere con artimaña? Así será: se han clavado en mi corazón las agudas flechas, y el fiero Amor revuelve mi pecho una vez conquistado.
