Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Isis, tú que habitas Paretonio y los plácidos campos de Canopo, Menfis y Faros[78], abundante en palmeras, y la región por donde el rápido Nilo, que fluye por ancho 10cauce, desemboca por siete bocas en las aguas del mar: a ti, por tu sistro[79] te imploro y por el rostro de Anubis[80] venerable (¡ojalá que el piadoso Osiris esté siempre contento con tus rituales, que la serpiente se deslice indolente alrededor de tus altares[81], y que vaya acompañándote en la procesión el cornÃgero Apis!)[82]; mira hacia aquà y, 15salvando sólo a ella, sálvanos a los dos, pues tú darás la vida a mi dueña, y ella me la dará a mÃ. Muchas veces en los dÃas fijados se sienta dándote culto allà donde el grupo de sacerdotes galos salpica con su sangre tus laureles[83].
Y tú, que te compadeces de las mujeres embarazadas cuya carga escondida les hincha el vientre y se lo hace 20pesado, sé propicia y presta atención a mis súplicas, IlitÃa[84]: ella merece salvarse por tu intercesión; da la orden de que asà sea. Yo mismo, vestido de blanco, quemaré incienso en tus altares envueltos por el humo, yo mismo pon25dré ante tus pies las ofrendas prometidas; y añadiré este letrero: «NASÓN, POR HABERSE SALVADO CORINA.» Tú sólo tienes que darme motivos para escribir el letrero y hacerte las ofrendas.