Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Pero mi fuego está lejos… Me he equivocado en una palabra: la que provoca mi fuego está lejos, mas aquà queda la fogata. Sin ti, ni aunque me colocaran en medio de Cástor y Pólux[100], querrÃa yo ocupar una parte del cielo. Mueran llenos de preocupaciones y caiga pesada la tierra 15sobre aquellos que surcaron el orbe para hacer largos viajes[101], o ¡que hubiesen ordenado a las mujeres ir en compañÃa de sus enamorados siempre que les fuera preciso surcar el mundo para hacer largos viajes! Entonces, si aterido de frÃo tuviera yo que pisar los Alpes ventosos, dulce me 20serÃa el camino, con tal de hacerlo en compañÃa de mi dueña. Yendo con ella me atreverÃa a atravesar las Sirtes lÃbicas[102] y a entregar mis velas a los Notos intempestivos. No temerÃa a los monstruos que ladran bajo las ingles virginales[103]; ni tus bahÃas, curva Malea[104]; ni a Caribdis 25que, saciada de barcas hundidas, vomita las aguas y las reabsorbe tras haberlas vomitado[105]. Y si nos vence el poder que Neptuno tiene sobre los vientos y el oleaje se lleva a los dioses que nos iban a prestar ayuda, cuelga de mis hombros tus nÃveos brazos: será fácil soportar sobre mi 30cuerpo tu dulce carga.