Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor
Amores - Arte de Amar - Sobre la Cosmetica del rostro - Remedios contra el amor Tampoco tú, Macro, en la medida en que ello no es 35arriesgado para un poeta que canta hechos de armas, pasas por alto al dorado Amor en medio del combate. También en tu obra está presente ParÃs y su amante[128], adulterio famoso, y LaodamÃa haciendo compañÃa a su marido muerto[129]. Si te conozco bien, no disfrutas más contando guerras que contando cosas de éstas, y de tu campamento 40te pasas al mÃo[130].
DirÃgese al esposo de su amada, amonestándole para que la vigile más estrechamente, porque el poeta no se goza con lo permitido y necesita de ciertos obstáculos para que su placer sea completo: «un amor tranquilo y demasiado fácil —dice— se convierte para mà en aburrimiento», «si quieres que sea tu rival, prohÃbemelo».
Necio, si tú no crees necesario vigilar a tu mujer, por lo menos hazlo por mÃ: vigÃlala para que yo la quiera más. Lo permitido resulta aburrido; lo no permitido abrasa con mayor fuerza; está hecho de hierro todo aquel que ama 5lo que otro le consiente. Esperemos al mismo tiempo y al mismo tiempo temamos, nosotros, los amantes; y deje un lugar al deseo alguna que otra negativa.