Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis Hay una isla, muy visitada en otros tiempos por las ninfas concias[420]; la rodea el mar Egeo, y su nombre es Ceos. Ésa es mi patria, y, si apreciáis los nombres con alcurnia, no225 se me reprochará haber nacido de antepasados humildes; soy rico, también, y tengo una conducta irreprochable; para no seguir más: Amor me ha atado a ti. Te gustarÃa un marido asà aunque no le hubieras jurado el compromiso; y si yo230 no fuera asÃ, tendrÃas que aceptarme, por haber jurado. En sueños me ha mandado Febe, la cazadora, que te escriba esta carta, despierto me ha mandado Amor que te la escriba. A mà ya me han alcanzado las flechas del uno; ten cuidado,235 no te alcancen a ti los dardos de la otra. Nuestra salvación está unida: ten piedad de ti y de mÃ. ¿Por qué tardas en darnos a los dos la misma ayuda? Si asà fuera, cuando ya resuenen las señales[421] y Delos esté teñida de la sangre votiva, se le ofrendará representada en oro la manzana de nuestra 240felicidad, y se escribirá el motivo en dos versos: «Con la representación de esta manzana da fe Aconcio de que se ha cumplido lo que en ella estuvo escrito». No canse ya una carta más larga tu cuerpo enfermo, y que acabe para ti con la despedida acostumbrada: ¡que tengas salud!