Cartas de las heroinas - Ibis
Cartas de las heroinas - Ibis Dime tú, ¿qué mal he hecho, sino haber amado sin cordura? Incluso puede que te haya merecido por mi pecado[57]. Un solo delito he cometido: haberte dado hospitalidad, impostor[58], un delito que aquà tiene el peso y el valor de un 30 mérito. ¿Dónde están ahora los juramentos, el compromiso, tu mano estrechando la mÃa, y el dios que siempre tenÃas en tus falsos labios[59]? ¿Dónde está ahora Himeneo, por el que me juraste que vivirÃamos juntos toda la vida, que fue para mà aval y garante de nuestro matrimonio? Me lo juraste por 35 el mar, todo él sacudido por los vientos y las olas, que tantas veces habÃas atravesado y tantas veces volverÃas a atravesar; por tu abuelo[60], si es que él no es también un cuento tuyo, el que apacigua las aguas que agitan los vientos; me lo juraste por Venus y sus armas que tanto efecto me han hecho, por sus dos armas, su arco y sus teas; y por Juno, que 40 preside benéfica el lecho de los esposos; y por los sagrados misterios de la diosa de la antorcha[61]: que si cada uno de todos esos dioses ofendidos vengara en ti su santidad, tú solo no darÃas abasto para tanto castigo.