El arte de amar
El arte de amar Aprende, juventud de Roma, las bue460nas artes —yo te lo aconsejo—, y no sólo con vistas a la defensa de reos que tiemblan de miedo: del mismo modo que el pueblo y el severo juez y el distinguido senado, asà la joven se someterá a ti, prendada de tu oratoria. Pero esconde tus recursos y no seas elocuente de cara al público. Que tu discurso rehúya las palabras 465inoportunas. ¿Quién hablarÃa en tono declamatorio delante de su amada, a no ser un falto de juicio? Muchas veces una carta ha servido para provocar el odio. Que tu estilo sea sencillo y tus palabras las de costumbre, cariñosas no obstante, de modo que parezca que estás allà presente. Si no se digna recibir tu mensaje y te lo devuelve sin haberlo leÃdo, espera hasta que lo lea y mantente firme en tu 470propósito.