El arte de amar
El arte de amar Con el tiempo los novillos acaban por soportar el arado, por más que sean bravos; con el tiempo los caballos se acostumbran a morder el flexible freno, el anillo de metal se desgasta con el uso constante, la corva reja del arado llega a su fin por el roce continuo con la tierra. ¿Qué hay más duro que una roca, 475qué más blando que el agua? y sin embargo a las duras rocas las agujerea el blando agua. A Penélope incluso, con tal de que insistas, lograrás conquistarla al cabo del tiempo. Ves cómo Pérgamo se conquistó tardÃamente[63], pero al cabo se conquistó. Aunque lo haya leÃdo y no quiera responder por escrito a ello, no la coacciones; tú procura 480únicamente que lea una y otra vez las lindezas que le escribas. Aquella que ha consentido en leer, consentirá en responder a lo leÃdo: esas cosas evolucionan paulatinamente y por pasos. Quizá en un principio te llegue una carta desabrida y en la que se te pida que dejes de acosarla; pero lo que ella te pide, teme que lo hagas y desea lo que 485no te pide: que insistas en ello; persiste y verás en breve cumplidos tus deseos.