Metamorfosis
Metamorfosis Así había burlado Narciso el amor de Eco, así el de otras ninfas nacidas de las olas o de los montes, y así también el de un sinfín de hombres. Hasta que un día, uno de los que él había despreciado exclamó alzando las manos al cielo: «¡Ojalá él también se enamore y no pueda poseer a su amado!». Así dijo, y la diosa ramnusia[19] accedió a sus justos ruegos.