Metamorfosis
Metamorfosis «He prestado atención a tus largas divagaciones», dijo Penteo, «para que mientras tanto mi cólera pudiese calmarse. ¡Siervos, llevaos a este imprudente, y torturando su cuerpo con crueles tormentos enviad su alma a las tinieblas estigias!». Así que al punto se llevaron a Acetes el tirrenio y lo encerraron en una sólida prisión; y se dice que, mientras preparaban, como se les había ordenado, el hierro y el fuego, crueles instrumentos de muerte, las puertas se abrieron por sí mismas y las cadenas cayeron de sus brazos sin que nadie las soltara.