Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Este Atlas, hijo de Iápeto, superaba a todos los hombres por la inmensidad de su cuerpo; reinaba sobre los últimos confines de la tierra y sobre el mar que ofrece sus aguas a los jadeantes caballos y acoge al cansado carro del Sol. Mil rebaños de ovejas y otros tantos de ganado mayor erraban por sus prados, y no tenía vecinos que habitaran en sus fronteras. Las frondosas copas de los árboles, que resplandecían con el brillo del oro, encubrían ramas doradas y dorados frutos. «Señor», le dijo Perseo, «si te impresiona la gloria de las grandes estirpes, el padre de mi estirpe es Júpiter; si eres un admirador de las grandes hazañas, admirarás las mías. Te pido hospitalidad y reposo». Pero Atlas recordaba una vieja predicción: Temis, la diosa del Parnaso, le había presagiado lo siguiente: «Llegará un tiempo, Atlas, en que tus árboles serán despojados de su oro, y será un hijo de Júpiter quien se lleve la gloria de la empresa». Temeroso de que aquello sucediera, Atlas había encerrado sus frutales entre sólidas murallas y había puesto como guardián a un enorme dragón, y no dejaba que ningún extranjero cruzara sus fronteras. También a Perseo le dijo: «¡Aléjate de aquí, no vaya a ser que de nada te sirvan esas supuestas hazañas que cuentas, y de nada te sirva Júpiter!»; y a las amenazas unió la violencia, e intentó empujar con sus manos a Perseo, que se resistía y que mezclaba palabras dulces con palabras enérgicas. Entonces, dada su inferioridad de fuerzas (pues ¿quién habría podido igualar la fuerza de Atlas?), dijo: «¡Puesto que tengo tan poco valor para ti, toma este regalo!», y sacando por el lado izquierdo la escuálida cabeza de Medusa, la tendió hacia él a la vez que se volvía hacia atrás. Atlas se convirtió, en toda su grandeza, en una montaña: su barba y su cabello se convierten en bosques, sus hombros y sus manos son cerros, lo que antes era su cabeza ahora es la cumbre más alta de la montaña, sus huesos se hacen de piedra. Entonces, expandiéndose en todas las direcciones, creció inmensamente, pues así lo quisisteis, oh dioses, y el cielo entero con todas las estrellas reposó sobre él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker