Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»No lejos de las murallas de Hena hay un lago de aguas profundas, llamado Pergo; ni siquiera el Caístro escucha sobre las olas de su corriente los cantos de tantos cisnes. Un bosque rodea el lago, ciñendo sus orillas por todos los lados, y el ramaje, como una cortina, aparta los rayos del sol. Las ramas dan frescor y la tierra húmeda produce flores variopintas: reina allí una perpetua primavera. En dicho rincón del bosque estaba jugando Prosérpina a coger violetas y blancos lirios, a colmar con ellos, con pueril diligencia, su regazo o pequeños cestillos, y a competir con sus compañeras para ver quién cogía más, cuando Plutón, todo sucedió casi a la vez, la vio, se enamoró y la raptó; hasta tal extremo llega el ímpetu del amor. Aterrorizada, la diosa llamaba con triste voz a su madre y a sus compañeras, pero más a su madre, y al desgarrar el borde superior de sus vestiduras las flores que había recogido cayeron de entre los pliegues sueltos; tanta era la ingenuidad de sus tiernos años, que también esa pérdida le causó dolor. El raptor conduce el carro e incita a los caballos llamándolos por sus nombres, y hace chasquear sobre sus cuellos y sus crines las riendas teñidas de herrumbre. Atraviesa lagos profundos, y los estanques de los Palicos, que huelen al azufre que surge burbujeando de las grietas del suelo, y el lugar donde los baquíades, gentes originarias de Corinto, la ciudad de los dos mares, habían erigido sus murallas entre dos puertos de distintas proporciones[28]. Hay un brazo de mar entre la fuente de Cíane y la de Aretusa de Pisa[29], cuyas aguas se condensan encerradas entre dos estrechas lenguas de tierra: allí habitaba Cíane, famosísima entre las ninfas de Sicilia, de quien precisamente dicha laguna había tomado su nombre. Surgiendo hasta la altura del vientre en mitad de las aguas, Cíane reconoció a la diosa y dijo: “¡No pasaréis de aquí! No puedes convertirte en yerno de Ceres sin que ella haya dado su consentimiento. ¡Habrías debido pedírselo, no raptarla! Porque, si se me permite comparar lo pequeño con lo grande, a mí también me pretendió Anapis: pero me casé con él después de que me lo hubiese rogado, y no aterrorizada como ella”. Y después de hablar, les cerró el paso extendiendo sus brazos. El Saturnio[30] no pudo reprimir más su ira, e incitando a los temibles caballos arrojó con poderoso brazo el cetro real, hundiéndolo hasta el fondo de la laguna. Golpeando la tierra abrió un camino hacia el Tártaro, y lanzó el carro en picado por el medio del cráter. Cíane, afligida por el rapto de la diosa y por el desprecio y el ultraje que había sufrido su laguna, sobrellevó en silencio la herida inconsolable de su espíritu y se consumió enteramente en lágrimas, deshaciéndose en aquellas aguas de las que poco antes había sido la divinidad. Habrías podido ver cómo se ablandaban sus miembros y cómo se doblaban sus huesos, y cómo las uñas perdían su rigidez; primero se deshacen las partes más tenues: los azules cabellos, los dedos, los pies y las piernas. En efecto, para las partes delgadas es más breve el paso a las gélidas aguas; después de aquéllas son los hombros, la espalda, los costados y el pecho los que se desvanecen transformándose en sutiles riachuelos, y, por último, el agua sustituye a la sangre en las venas, que se disuelven, y no queda nada que se pueda agarrar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker