Metamorfosis
Metamorfosis Ya de vuelta, no traspasa el umbral de la puerta, no quiere más techo que el cielo, rehúye el contacto de los hombres y erige dos altares de césped: en el lado derecho a Hécate, y en el izquierdo a la Juventud. Cuando los hubo recubierto de ramas sagradas y de plantas agrestes, excavó dos hoyos en la tierra, no lejos de allí, en los que llevó a cabo un sacrificio: clavó un cuchillo en el cuello de dos ovejas negras y llenó con su sangre los grandes fosos. Luego, a la vez que vertía sobre ellos con una copa líquido vino y con otra tibia leche, profirió unas palabras e invocó a los dioses de la tierra, rogando al dios de los muertos y a su raptada esposa que no se apresuraran a despojar de su alma a ese anciano cuerpo. Cuando los hubo aplacado con sus oraciones y con un largo murmullo, ordenó que sacaran fuera el débil cuerpo de Esón, y sumiéndolo con un encantamiento en un sueño profundo hizo que lo tendieran sobre una alfombra de hierba. Entonces ordenó a Jasón que se alejara de allí, ordenó que se alejaran los servidores, y les advirtió que apartaran de la ceremonia sus ojos profanos.