Metamorfosis
Metamorfosis Vio después los campos de Calauria, sagrada a Latona, que habían asistido a la transformación en pájaros del rey y de su esposa. A la derecha se encuentra Cilene, donde Menefrón habría de yacer con su madre, a la manera de las bestias feroces. Volviéndose hacia atrás vio a lo lejos al Cefiso que lloraba el destino de su nieto, convertido por Apolo en una oronda foca, y la casa de Eumelo, que lloraba por su hijo que vagaba por el aire.
Por fin, llevada por las alas de las serpientes, llegó a Efira[37], donde se encuentra Pirene: aquí, según decían los antiguos, en el principio de los tiempos habían nacido cuerpos mortales de unos hongos que crecieron con la lluvia. Pero cuando la nueva esposa se consumió con el veneno de la cólquida, y los dos mares vieron arder el palacio del rey, una espada sacrílega se manchó con la sangre de los hijos, y con esa atroz venganza la madre huyó de las armas de Jasón[38]. Llevada lejos de allí por los dragones del Titán, entró en la ciudadela de Palas, que os vio a ti, justísima Fene, y a ti, anciano Périfas[39], volar juntos, y vio a la nieta de Polipemón sostenerse sobre nuevas alas[40]. Egeo[41] la acogió, y sólo por eso merece nuestra condena. Pero no se conformó con hospedarla: además se unió a ella con el vínculo del matrimonio.