Metamorfosis
Metamorfosis Tan pronto como abandonó las naves y pisó la tierra de los curetes[8], Minos cumplió los votos hechos a Júpiter sacrificando los cuerpos de cien toros, y las paredes del palacio se engalanaron con los trofeos. Mientras tanto, el oprobio de la familia[9] había crecido, y la extrañeza de ese monstruo biforme hacía patente el ignominioso adulterio de su madre. Minos decide ocultar esa vergüenza de su matrimonio encerrándole entre los ciegos corredores de un complejo edificio. Dédalo, famosísimo por su talento en el arte de la arquitectura, lleva a cabo la obra, confundiendo las señales e induciendo los ojos a error con los sinuosos recodos de múltiples caminos. Así como el cristalino Meandro juega en los campos de Frigia, y fluyendo y refluyendo con ambiguo curso corre hacia su propia corriente mirando hacia las aguas que aún tienen que llegar y hace correr sus olas sin tregua con rumbo incierto, unas veces hacia su manantial, otras hacia el mar abierto, así Dédalo llena de engaños los innumerables pasajes, y a él mismo le cuesta regresar a la salida, tanto es el artificio de aquella construcción.