Metamorfosis
Metamorfosis Mientras deponía en el túmulo el cuerpo de su desdichado hijo, le vio desde una zanja llena de barro una gárrula perdiz, que con su aleteo y su canto dio prueba de su alegría; por aquel entonces era un ave única, nunca vista en los años anteriores, porque hacía poco que se había convertido en ave, era para ti, Dédalo, un perpetuo reproche. En efecto, la hermana de Dédalo le había entregado a su hijo, ignorando el destino que le esperaba, para que lo educara: un muchacho que había cumplido los doce años, muy capacitado para el aprendizaje. De hecho, fijándose en la espina central de los peces, la tomó como ejemplo e hizo en una hoja afilada una serie continua de dientes, e inventó el uso de la sierra. También fue el primero que unió dos brazos de hierro con un solo gozne, de forma que, separadas por una distancia constante, una parte se quedara fija mientras la otra dibujaba un círculo. Dédalo sintió envidia y le empujó desde la fortaleza sagrada de Minerva, y luego mintió diciendo que se había caído. Pero Palas, que protege el talento, lo sostuvo, lo transformó en pájaro, y mientras aún estaba en el aire lo recubrió de plumas. El vigor de su ingenio, antes tan vivo, pasó a sus alas y a sus patas; el nombre siguió siendo el mismo de antes[17]. Sin embargo, este pájaro no eleva su cuerpo muy alto, y no hace su nido en las ramas de las altas copas; revolotea cerca del suelo y pone sus huevos en los arbustos, y recordando la antigua caída teme las alturas.