Metamorfosis
Metamorfosis Mientras tanto tú, ínclita prole de Júpiter, tras haber cortado unos árboles de los que pueblan el alto Eta y haber hecho con ellos una pira, ordenaste al hijo de Peante[20] que se quedara con tu arco y con la capaz aljaba, así como con las flechas que otra vez habían de ver el reino de Troya[21], y él, como oficiante, prendió fuego a los troncos. Mientras las ávidas llamas hacen presa en la pira, tú extiendes sobre los troncos amontonados la piel del león de Nemea, y te recuestas apoyando la cabeza sobre la maza, con la misma expresión en el rostro que si yacieras en un banquete, rodeado de vasos llenos de vino, coronado de guirnaldas.