Metamorfosis
Metamorfosis En cambio, si por casualidad preguntaras a Amatunte[22], rica en metales, si quería haber generado a las Propétides, te diría que no, como también lo diría de aquéllos que en tiempos pasados limaban dos cuernos en la desigual frente, por lo que, además, habían recibido el nombre de Cerastas[23]. Había ante las puertas de éstos un altar dedicado a Júpiter Hospitalario, en el que un forastero, viéndolo teñido de sangre, habría pensado que habían sido sacrificados terneros lactantes y ovejas del lugar. Pero era algún extranjero el que había sido inmolado. Incluso la venerable Venus, ofendida por estos sacrílegos sacrificios, se disponía a abandonar sus ciudades y los campos de Ofiusa[24]. «Pero ¿en qué han pecado estos agradables lugares, en qué han pecado mis ciudades? ¿Qué crimen han cometido? Que sean más bien estas impías gentes las que paguen su culpa con el exilio o con la muerte, o con algo intermedio entre la muerte y el destierro. ¿Y qué otra cosa podría ser, sino el castigo de transformar su figura?». Mientras dudaba en qué iba a convertirlos, su mirada se posó en los cuernos, que le hicieron recordar que podía conservarlos como estaban, e hizo crecer sus cuerpos transformándolos en grandes novillos.