Metamorfosis
Metamorfosis Entonces el padre Sueño despierta de entre la muchedumbre de sus mil hijos a Morfeo, especialista en imitar cualquier figura. Ningún otro reproduce con más pericia, cuando se le ordena, el modo de andar, el rostro y el sonido de la voz; a esto le añade las ropas y las palabras más características de cada uno. Pero éste sólo imita el aspecto de las personas; es otro el que se convierte en animal salvaje, en pájaro o en serpiente de largo cuerpo, y a ése los dioses lo llaman Icelón, el pueblo de los mortales Fobétor. También hay un tercero, Fántaso, cuya habilidad es otra: éste se transforma engañosamente en tierra, en piedra, en agua y en tronco, y en todas las cosas que carecen de alma; también hay unos que suelen mostrar su rostro a reyes y a generales durante la noche, y otros que deambulan entre la plebe. El anciano Sueño dejó a éstos de lado, y de entre todos sus hermanos eligió sólo a Morfeo para que llevara a cabo lo que había ordenado la hija de Taumante[42], y otra vez, vencido por una suave languidez, dejó caer la cabeza y se hundió bajo la pesada manta.