Metamorfosis

Metamorfosis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»También puedo ver todavía ante mis ojos a aquél que había unido, anudándolas entre ellas, las pieles de seis leones, protegiendo con ellas a la vez al hombre y al caballo: Feócomes; éste, arrojando un tronco que a duras penas habrían podido mover dos yuntas de bueyes, descalabra a Téctafo, hijo de Oleno, alcanzándole en lo alto de la cabeza. Reventada la amplia redondez de la cabeza, el blando cerebro fluye por la boca y por la hueca nariz, por los ojos y por las orejas, como cuela la leche cuajada por un entramado de encina, o como mana el mosto prensado entre las mallas de un cedazo, goteando denso por los agujeros. Pero yo, cuando se disponía a despojar de sus armas al cadáver (bien lo sabe tu padre), hundí mi espada en el bajo vientre del ladrón. También Ctonio y Teléboas cayeron abatidos por mi espada; el primero empuñaba una rama bifurcada, el segundo, una jabalina: con la jabalina me hizo una herida. Puedes ver la marca, todavía se aprecia la vieja cicatriz que me hizo. Entonces es cuando debían haberme enviado a conquistar Pérgamo[20], en ese momento habría podido, si no superar, por lo menos mantener a raya las armas de Héctor con las mías. Pero en aquellos tiempos Héctor no existía o era un niño, y ahora a mí, con la edad, me faltan las fuerzas.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker