Metamorfosis
Metamorfosis Con los ojos con los que mira todas las cosas, el Sol en persona, desde su lugar en el centro, vio al joven asustado por todas esas cosas nuevas y preguntó: «¿Cuál es la causa de tu venida? ¿Qué has venido a buscar a esta fortaleza, Faetón, hijo de quien un padre nunca renegaría?». Él respondió: «¡Oh luz común al inmenso mundo, padre Febo, si es que me permites emplear esta palabra y Clímene no ha ocultado alguna culpa bajo una mentira: dame una prueba con la que pueda demostrar que soy realmente tu hijo, y borra esta duda de mi corazón!». Ésas fueron sus palabras. Entonces su padre se quitó los rayos que centelleaban alrededor de su cabeza y le ordenó que se acercara, y después de abrazarle le dijo: «Ni tú mereces que yo reniegue de ti, ni Clímene mintió respecto a tu nacimiento. Y para que no te queden dudas, pídeme el regalo que desees y yo te lo daré. Pongo por testigo de mi promesa a la laguna por la que juran los dioses, que mis ojos nunca han visto»[6].