Metamorfosis
Metamorfosis »El día llegará a su fin y Febo sumergirá sus jadeantes caballos en las profundidades del mar, antes de que yo pueda enumerar con palabras todas las cosas que han asumido un nuevo aspecto. Así vemos que los tiempos cambian, y que allí unos pueblos se hacen poderosos mientras aquí otros decaen. Así, Troya fue grande en riquezas y en hombres, y pudo dar tanta sangre durante diez años; ahora, arrasada, no muestra más que viejas ruinas y, como única riqueza, las tumbas de sus antepasados. Ilustre fue Esparta, fuerte fue la gran Micenas, y así también las ciudades de Cécrope[31] y de Anfión[32]: Esparta es ahora un terreno sin valor, la noble Micenas cayó, ¿y qué es, sino un nombre, la Tebas de Edipo? ¿Qué queda, sino el nombre, de la Atenas de Pandión? Ahora también corre la noticia de que está surgiendo de los descendientes de Dárdano una Roma que, próxima a las orillas del Tíber, hijo de los Apeninos, está fundando los cimientos de un enorme poder. Así que también ésta, creciendo, cambia de forma, y un día será la capital del inmenso mundo. Según dicen, eso afirman los adivinos y los oráculos; y por lo que recuerdo, cuando la suerte de Troya era incierta, Héleno, el hijo de Príamo, ya le había dicho a Eneas, que lloraba y dudaba de la salvación: “Hijo de diosa, si conoces suficientemente bien los presagios de mi mente, Troya no caerá del todo, pues tú estarás vivo. Las llamas y el hierro abrirán un camino para ti; partirás, y arrebatando los manes de Pérgamo te los llevarás contigo hasta que Troya y tú encontréis un suelo lejano, más amigo que el de la patria. También veo que los nietos de los frigios deberán fundar una ciudad como no la hay, ni la habrá, ni se ha visto en los tiempos pasados. Durante largos siglos otros próceres la harán poderosa, pero será un nacido de la estirpe de Iulo quien la haga dueña del mundo; cuando la tierra se haya servido de él, de él gozarán las sedes etéreas, pues al final de su vida estará el cielo”. Estas cosas le predijo Héleno a Eneas, portador de los penates, según recuerdo bien, y me alegro de que crezcan unas murallas con las que estoy hermanado, y de que la victoria de los pelasgos haya sido útil para los frigios.