Metamorfosis
Metamorfosis Faetón ve entonces el mundo incendiado por todas partes, y no puede soportar tanto calor; un viento ardiente, como si saliera de las profundidades de un horno, sopla en su rostro, y siente que el carro se vuelve incandescente; ya no puede soportar los chorros de brasa y la ceniza, y por todas partes le envuelve un humo abrasador, de forma que, rodeado de una negra cortina de niebla, no sabe adónde va ni dónde se encuentra, y los caballos alados lo arrastran por donde quieren. Se cree que fue entonces cuando los pueblos de Etiopía, al ser atraída la sangre a la superficie del cuerpo, tomaron su color negro; entonces fue cuando la Libia, cuando el calor absorbió la humedad, se volvió una tierra árida; entonces lloraron las ninfas, con el cabello alborotado, por las fuentes y los lagos. Beocia ya no encuentra la fuente de Dirce, Argos la de Amimones y Éfira las aguas de la de Pirene[18]. Tampoco se salvan los ríos de orillas apartadas: las aguas del Tanais echaban humo[19], así como las del viejo Peneo y las del Caíco, en el reino de Teutrante; las del veloz Ismeno, las del Erimanto, en el reino de Fegeo, y las del Xanto, que habían de arder por segunda vez; las del rubio Licormas, las del Meandro, que juega en las olas de su sinuoso cauce; las del Melas de Migdonia y las del Eurotas del Ténaro. Arden también el Éufrates de Babilonia, el Orontes, el rápido Termodonte, el Ganges, el Fasis y el Histro. Hierve el Alfeo, arden las orillas del Esperquío, el oro que el Tajo transporta en su corriente fluye líquido junto con las llamas, y las aves que llenaban con sus cantos las riberas de los ríos de Meonia se abrasan en medio del Caístro. El Nilo, atemorizado, huyó a los confines de la tierra y escondió la cabeza, que aún no ha sido encontrada; los siete brazos del delta están vacíos y cubiertos de polvo, siete cauces sin río. La misma suerte corren el Hebro de Ismara y el Estrimón, secos, y también los ríos occidentales: el Rin, el Ródano y el Po, junto con el Tíber, al que le estaba prometido el dominio del mundo.