Metamorfosis
Metamorfosis No había en toda Hemonia mujer más bella que Coronis de Larisa: fue de tu agrado, Apolo Délfico, mientras fue casta, o, por lo menos, mientras nadie la espió. Pero el ave de Febo se dio cuenta del adulterio, y para desenmascarar su secreto delito partió, implacable acusador, en busca de su dueño; entonces la lenguaraz corneja lo alcanzó en vuelo para enterarse de todo, y cuando supo la razón de su viaje le dijo: «El camino que llevas no te traerá ningún bien; no te burles de mis predicciones. Mira lo que fui y lo que soy ahora, y pregúntate cuál fue la razón: descubrirás que fue la lealtad la que provocó mi ruina. En efecto, un día Palas[37] encerró en un cesto de mimbre ático a Erictonio, un niño que había sido generado sin madre, y se lo entregó a las tres vírgenes hijas del biforme Cécrope[38] con la orden de que no miraran en su interior. Escondida tras leves hojas yo espiaba sus actos desde un frondoso olmo. Dos de ellas, Pándrosos y Herse, cumplen lo ordenado sin engaños; sólo Aglauros llama cobardes a sus hermanas y desata los nudos con sus propias manos: dentro ven a un recién nacido tendido junto a una serpiente. Le conté a la diosa lo ocurrido; a cambio recibí este favor: que ahora digan de mí que Minerva me ha quitado su protección y que ha puesto en mi sitio a un ave nocturna[39]. Mi castigo podría servir de advertencia a los pájaros, para que no se busquen problemas por hablar. Y además, ¿me equivoco o fue ella la que me vino a buscar, sin que yo se lo pidiera? Pero puedes preguntárselo a Palas tú mismo: por muy enfadada que esté, no lo negará en su ira.