El cuarto poder
El cuarto poder ¡¡¡Ladrones!!!
Y desde entonces los notables de Sarrió, no pusieron el pie en la calle de noche, como discretamente se lo habÃan propuesto. La tertulia del Saloncillo de última hora, la de la tienda de Graells, la de la Morana misma, quedaron abandonadas. Los cuatro o seis herreros establecidos en la villa no daban ni podÃan dar cumplimiento a los numerosos pedidos de cerraduras, pasadores, trancas de hierro y llaves maestras que de todas las casas les hacÃan. Los ladrones de las Aceñas no habÃan sido habidos. Todos preveÃan, con más o menos fundamento, que andaban rondando la población para caer, sobre ella a saco en un plazo perentorio.