El cuarto poder
El cuarto poder —Cuando puedas… Si ahora no tienes que hacer… Quisiera que no se enterasen…
—Descuide usted, señorita —respondió la morenita pálida sonriendo con amabilidad—; nadie sabrá una palabra. Su mamá me va a mandar por almidón, y a la vuelta, ¡zas!, me encajo allá.