El cuarto poder
El cuarto poder —Si supiese quién eres, pronto te arriaba yo en banda a la mar.
Nadie osó decir una palabra, ni hubo el más leve conato de risa. En Sarrió se sabÃa que el señor de las Cuevas era muy capaz de hacerlo como lo decÃa. HabÃa servido en la marina de guerra más de cuarenta años, gozando siempre opinión de oficial bravo y pundonoroso, pero al mismo tiempo de una severidad que rayaba en barbarie. Cuando ya ningún comandante de buque se acordaba de nuestras antiguas ordenanzas marÃtimas, don Melchor se empeñaba en ponerlas en práctica y en todo su rigor. Contábase con terror en el pueblo, que habÃa ahogado a un marinero por pasarlo tres veces debajo de la quilla, según prescribÃa la ordenanza para ciertas faltas; y a más de ciento habÃa derrengado a palos o les habÃa levantado el pellejo con el chicote. Además no habÃa en Sarrió piloto o marinero que se las pudiese haber con él en lo referente a la mar, lo mismo en el conocimiento del tiempo, que en las maniobras de los barcos; en todos los secretos de la navegación.