El cuarto poder
El cuarto poder Donde tira Doña Brígida de la manta
Cecilia no volvería más. Comprendía la fealdad de su conducta. Arrepentíase de haber dado ocasión para que los enemigos de Gonzalo le injuriasen, dudando de la honradez de su esposa. Daba su palabra y hacía juramento solemne de que aquellas escandalosas citas nocturnas no se repetirían. Tal fue el recado que aquella noche trajo Ventura a su marido.